En este día en que conmemoramos La Restauración de la patria y a petición de los lectores, ofrezco el esbozo de la distintiva y muy reconocida i que caracteriza nuestro hablar cibaeño. En ocasiones anteriores, había dicho que a pesar de años de carrera profesional, la magia que me otorga el ser dominicana es que dependiendo del contexto, puedo acomodar mi habla conforme a la audiencia. Por ello, no ha de sorprender que cuando estoy entre mi familia cibaeña de pura cepa, la íes están a la orden del día, aun cuando somos profesionales consagrados e inclusive, algunos egresados de las universidades más prestigiosas del mundo. (Un saludo a mis tíos Fausto y Fernando egresados de Texas A&M y Cornell University, respectivamente).

Pues bien, antes de que ustedes mis queridos lectores, saquen los crucifijos y empiecen los exorcismos lingüísticos de los que gustan hacer los puristas de la lengua, permítanme hacer las justificaciones necesarias sobre este fenómeno. La i cibaeña es el producto de tres manifestaciones lingüísticas. Primeramente, hay que notar que la /i/ es una sustitución de los sonidos líquidos /l/ y /r/ en distensión silábica o la posición final de la sílaba. Segundo, pronunciar los sonidos vocálicos presentan esfuerzos articulatorios menores que los sonidos consonánticos. Tercero, los hablantes se rigen por lo que se llama la ley del menor esfuerzo que favorece el ahorro articulatorio de sonidos o sílabas. La ley del menor esfuerzo es lo que contribuyó a la evolución del latín al español, a que se suprima /s/ en muchas palabras del francés como êcole y fenêtre, y lo que ha contribuido a la vocalización del sonido líquido /l/ en el portgués brasileño como en Brasil por /brazio/. Entonces, la i cibaeña es simplemente la vocalización consonántica, producto de reducir una función articulatoria, y que expertos dicen contribuye a que el cibaeño sea la lengua nacional en siglos futuros. Celebremos entonces la existencia de un dialecto que da sabor y pacardía a nuestro hablar, ¿Veidá? Para probarlo, aquí les dejo con el argumento de que el acento cibaeño es sexy. Y para cerrar, una décima de uno de los más célebres poetas santiaguenses, Juan Antonio Alix.

ESO É PAJA PA LA GAISA En lo campo é jei lugai, Que preducen ma rifrane, En donde ma chailatane, Se juntan pa jaraniai, Agora pa deplicai, Que una cosa no reaisa, Y que la tienen poi faisa, Poique en nada se ebalora, Así é que dicen agora, “Eso é paja pa la gaisa”

Dicen que mucho mosito, Faroleiro y pisaflore, Tienen su jangá de amore, Sin tenei un mediesito, Que de cuenta de bonito, Tienen la jembra poi baisa, Y que toa esa compaisa, Manque se quieran casai, Como no tienen un riai, “Eso é paja pa la gaisa”

Otro le jacen figura, A toitica la muchacha, Y la probe que se agacha, Se mete en mile amaigura, La que cré que ta sigura, Poique su novio la ensaisa, La detingue y la reaisa, Y le ofrece casamiento, Toitico eso jaigumento, “Eso é paja pa la gaisa”

La muchacha que figura, La jase a tó lo mosito, Y poi cuaiquiei cariñito, Enseña la dentidura, Notiene hora segura, De gotiai pronto en la naisa, Pue toa la que se refaisa, Poi coquetiai con afán, En cualquiera boyobán, “Eso é paja pa la gaisa”

La vieja que tiene cana, Si se tine o se la rapa, Por una niña muy guapa, De pasai tendrá la gana. La vieja que se engalana, Y ei moño mucho se aisa, O ei sombrero se le caisa, Con pluma y jangá de flore, Cuaiquiera que la enamore “Eso é paja pa la gaisa”

Ei viejo que se casó, Con una muchacha joben, Todo le dicen: “ei probe Ei diablo se lo llevó”. Otro dicen: lo cogió San Coinelio en su tenaisa! Pue jei viejo que se engaisa, Con pollita, ¡ai que bobo! Como é caine pa lo bobo, “Eso é paja pa la gaisa”

Ei que tiene buena plata, Y buen gusto no se da, Taibé se figurará, Quei diablo nunca lo mata, Pue si de comei no trata, Manjare fino poi baisa, Ni se bite ni se caisa, Con ropa Buena y bonita, Esa riquesa maidita, “Eso é paja pa la gaisa”

Todo ei que tiene con qué, Y no tiene un buen hogai, Ameblao y con ajuai, Pa que buen tono se dé, Cuando venga Lucifé, Y de diablo una compaisa, Y le digan aisa, aisa! Rico sucio y pijotero, Le dirán lo jeredero, “Eso é paja pa la gaisa”

Eso abariento señore, Que biben así tan charro, Sin fumai un buen sigarro, Ni toman bueno licore, Ni saben lo qué jamore, Ni tienen jembra poi baisa, Como si tomaran saisa, Biben en continua dieta, Y en dándole una churreta, “Eso é paja pa la gaisa”

Ei jijo de un degraciao, De la jecuela en aiguna, No aprende cencia ninguna, Sino é á jacei mandao, Poique hai maetro maibao, Que ai niño rico lo ensaisa, Lo acaricia y lo reaisa, Y se empeña en educalo, Y ai que no lleba regalo, “Eso é paja pa la gaisa”

Agora lo cosechero, Dique tan ya preparao, Pa traei dique enmanillao, Su tabaco a lo tiendero, Eso é bueno y placentero, Pa daile a su fruto aisa, to el que lo enrelaisa, Con mácula como diante, Le dirán lo comeiciante,“Eso é paja pa la gaisa”

Pero sepa ei comeiciante, Que si ei cambio de monea, Lo caicula con si idea, Pa bendele a los maichante, E juto que la habitante, Le ponga su fruto en aisa, Y no le soplen poi baisa, Poi un peso ei mejicano, Pue le dirá ei campusano, “Eso é paja pa la gaisa”

Señore, con su peimisito, Ya se ba ete payasito, Y dipensen lo poquito, Que le dice en ete oficio, Quedando siempre ai seibicio, De la gente no é faisa, Y de toa la democraisa Con seibidoi antento; Y ei que no puede queda contento, “Eso é paja pa la gaisa”

Santiago, febrero 4 de 1894